A veces te imagino esperandome
Desnuda en mi cuarto, olores...
Aromas que me recorren el cuello, la respiración cortada.
Pero tu abrazo no aparece, solo en mi mente.
Despierto ya, el piso frio y mis pensamientos dando vueltas, trato de borrar con mi mano la pesadez de tu recuerdo pero solo consigo fundirte mas en mi memoria. SAldras conmigo a acompañarme durante el día, saliendo y entrando de mi cabeza, solo para hacerte presente. Más frío, más agua y más ruidos suaves de hojas de otoño. El olor de la bufanda es el mismo que tenias cuando nos dijimos adios. Me saludaste, como todos los dias, como si siempre nos fuesemos a saludar. Es lo cotidiano que hace pasar desapercibido la maravilla de nuestros besos. Tu caricia dentro de mi caricia dentro de tu caricia y tu risa. Tu enorme risa de nena despreocupada. Te quise cuidar siempre. Mi cama, mi cuarto y mi soledad de lámpara amarilla y cigarrillo amargo.
Tenias siempre la extraña mania de tapar mi cigarrillo con tus inciensos y tus velas. Como en un combate se trenzaban todos los humos y terminabamos haciendo el amor en el patio para parar de toser. La luna nos pintaba de plateado en las noches calurosas, las cigarras se quedaban mudas para que dijeras, te espero arriba, vas a venir, no? Siempre te gusto asegurarte de las cosas mas obvias, pero cuando subia ya estabas dormida con el aroma a incienso en nuestro cuarto.
Y las mañanas siguientes ya no son como eran antes, escapa mi mano para alcanzar tu espalda, pero el frio de la sabana es tu ausencia. Y la rutinaria tristeza de ese frio se impuso a un beso despreocupado de tus labios quebrados y secos.
Me despierto parado en el tren, sordo a todo el ruido alrededor mio, tratando de distinguir tu voz entre los pasos los gritos. Imagino que me susurras al oido, me encontras de casualidad. Pero es tan innegablemente obvia la verdad.
Convencerme de algo es muy difícil, lo sabes. Tengo que dejar de pensar en vos. Nunca me vas a olvidar, me dijiste. Y no, nunca te voy a olvidar pero tengo que enterrarte, porque tu risa de nena es dia a dia lo mas hermoso que me pasa. Una desvanecida sombra. Extraño tu abrazo energico de bienvenida cuando me recibias, con tu pollera amplia de bambula y descalza. Bailabas como un hada haciendote paso entre los muebles. Y no estuve en todo el dia, y vos sola, paseabas por Buenos Aires con aire curioso, recorriendo, conociendo una ciudad parecida a la tuya pero que la gente la hace diferente. Magia, hoy vamos a cenar magia y de postre fantasía, vamos a soñar nuestros deseos y a desayunar las sobras de nuestro amor.
Te fuiste consumiendo y ya no bailabas, me pedias que llegara mas temprano pero los titulares no se escriben solos, que idiota.
No te borras de mi mente aunque ya cruce la mitad de la ciudad, tal vez te sigo buscando porque no pienso a donde estoy yendo. No es bueno borrarte con alcohol malo en una noche de semana. Acaso es tu venganza, pero vos no sos vengativa, ni aca, ni en donde estes. Finalmente lo lograste, lo que mil veces te oi decir, distraido. Estabas siendo ironica, no lo decias en serio. Lo nuestro es para siempre, que idiota.
Me dejaste con un beso y volviste a casa, siempre sonriendo, siempre mirando para arriba. Y el tormento de haberte olvidado, de no haber llegado temprano, ni ser el duende de mi hada entre los muebles, ni querer subir a la cama con vos, todo eso pesa. Pesa hasta pincharte en las sienes, perforándote la mente y no podes gritar, no te podes escuchar. Mi figura ya no es el amor, ni es la luna plateada ni el olor a cigarrillo siquiera. Todo esto estaba tan claro, pero de alguna forma, un café en Retiro te hace dar cuenta de lo obvio. Estas tan atada a mi que tuviste que cortar muy fuerte, rápido y sin dolor. Las despedida mas dolorosa no tiene ni pañuelos, ni lagrimas, ni saludos. Es llegar a casa y no sentir el sonido de tus pies descalzos, ni la bambula, ni tu abrazo.
Comentarios
dani
Ojalá la olvides con el tiempo y estés mejor :)
Un besote enorme!