El sabado se me cortó la luz.
Y tuve calor. Y no supe qué hacer.
Y me aburrí.
Hasta que ví mi jardín y había luz.
Bajaba el sol y me puse a leer.
Oscureció y encendí una vela, volvió a haber luz.
Me encontré tirado refrescándome con el suelo, estirando mi cuerpo para abrir los pequeños huequitos y grietas y poros entre los músculos para que vaya el aire que respiro.
Y no pensé más.
Dejé que la piel cediera al azulejo tibio mientras mi cuerpo como un globo se estiraba para que le entre más aire.
Y volviste, y dejé ese momento de pequeña soledad para estar con vos.
Y vimos la oscuridad y decidimos hacerla nuestra. Y volvió la luz.
Y tuve calor. Y no supe qué hacer.
Y me aburrí.
Hasta que ví mi jardín y había luz.
Bajaba el sol y me puse a leer.
Oscureció y encendí una vela, volvió a haber luz.
Me encontré tirado refrescándome con el suelo, estirando mi cuerpo para abrir los pequeños huequitos y grietas y poros entre los músculos para que vaya el aire que respiro.
Y no pensé más.
Dejé que la piel cediera al azulejo tibio mientras mi cuerpo como un globo se estiraba para que le entre más aire.
Y volviste, y dejé ese momento de pequeña soledad para estar con vos.
Y vimos la oscuridad y decidimos hacerla nuestra. Y volvió la luz.
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